08 agosto 2005

Un pedacito de cielo

Observen esta foto (hagan clic sobre ella para verla más grande y con todo lujo de detalles):

Realmente escalofriante, ¿verdad?

Podemos hacer un análisis detallado de todo lo que rodea a la foto, respecto al individuo que sostiene con una acrobática mueca semejante trócola, y respecto al ambiente que lo envuelve; del individuo de la derecha no hace falta hablar pues el protagonismo se lo lleva en su totalidad el de la izquierda.

¿Qué motivos empujan a un ser que puede considerarse humano poseer un objeto fumable muy identificado de tales dimensiones astronómicas? Analicemos el asunto desde lo más básico: el contexto.

Bien, la instantánea data de la madrugada del domingo 7 de agosto de 2005 (la noche entre el 6 y el 7 de agosto, para que lo entienda todo el mundo) Podemos observar una toalla que aísla los rectos de estos dos especimenes de la humedad que emite la arena existente en el suelo. Con ello se deduce que el momento se pudo localizar en una playa. Si hacemos un exhaustivo estudio de la arena, debido al grosor de las partículas de la misma se deduce que esta playa está situada en la costa gaditana… por tanto, llegamos a una conclusión con todos estos datos: estos dos personajes estaban en las barbacoas del LI Trofeo Carranza, en Cádiz. Un acontecimiento de tal envergadura desata la euforia de los más acérrimos playeros y aficionados a la cultura del botellón y el trocolón. Es comprensible pues la existencia de columnas de humo de alucinógena y laxante procedencia.

Ya hemos analizado el contexto de la situación. Quedan algunos cabos sueltos como por ejemplo de dónde se obtiene la materia prima para fabricar esos troncos mágicos, y qué industria papelera es capaz de fabricar pliegos que sacien la necesidad de este consumidor, pero ello lo dejamos libre para la imaginación. Sólo diré que no es complicado obtenerlo en estas tierras, donde los dos platos más típicos son la Caballa Caletera y el Porro Trompetero, ambos con aliño de calidad.

Calculemos las medidas del centro de atención de la foto: teniendo en cuenta la perspectiva y el ángulo desde el que se inmortalizó el momento, y tomando como forma geométrica aproximada del objeto un cono, tasamos el fetiche con una altura de dos cigarrillos y medio y una base de dos centímetros de diámetro. Las dimensiones pues son directamente proporcionales al gesto de felicidad del propietario; hay que tener mucha maña (que podría aprovecharse en otros cometidos más productivos dentro de una sociedad capitalista y consumista) para formar un cono casi perfecto, y es comprensible el orgullo del hacedor. En cuanto a la masa continente, depende de la concentración de sus componentes (la densidad); si observamos la comisura de los labios, la dentición y la dislocación del cuello y parte de la columna, todo esto confluye en un único propósito: sostener a toda costa el fetiche para evitar su caída y, por consiguiente, su posible fractura que mandaría al traste todo el trabajo de una noche memorable. De ese propósito se deduce claramente que el cono de la felicidad pesa lo suficiente como para no flotar en el agua y, por tanto, su densidad es mayor a la de susodicho líquido. Haciendo cálculos, el volumen del cono será no menor a 0,0000157 m3, y multiplicándolo por la densidad del agua (1000 kg/m3), tenemos un peso de 15,7 gr. Si la densidad es mayor que la del agua, llegamos a concluir que el cono contendrá más de 16 gramos de pura diversión.

Deberíamos hacerle un chequeo médico a esta persona, pues posiblemente su organismo no sea capaz de ingerir tanta concentración de toxinas sin afectarle de forma permanente al cerebro. No obstante, por el brillo de los ojos y la curvatura de sus párpados se deduce que sus neuronas ya han sufrido algún daño anterior durante la noche, y lo harán ulteriormente. Pero pensemos más allá de un único individuo. Las costumbres en una cultura en torno al porro tienen como uno de sus principales mandamientos el compartir y rular. El compañero de la foto está sospechosamente ilusionado si consideramos al cigarrillo aliñado propietario de un único par de pulmones, así que para eliminar esta contradicción optamos por pensar que el mismo será consumido por los dos integrantes de la instantánea, y así disfrutar de una noche inolvidable entre amigos.

Lo que no mata, engorda (y esto precisamente no engorda)

Por último, en un intento de hacer de éste un post activo, me gustaría saber qué título pondríais a la fotografía.

Nota 1 para evitar malentendidos: Las tradicionales barbacoas que se celebran todos los años tras la final del Trofeo Carranza tienen otros alicientes que animan a hacerse partícipe de la fiesta. No sólo hay porros, también existen barbacoas con pinchitos, filetitos, sardinas, música y, por encima de todo, un ambiente tan exquisito como variado. Si buscas bronca, te vas a la zona reservada para los niñatos; si buscas tranquilidad, te vas a la zona de las familias; y si buscas algo intermedio, tienes kilómetros donde elegir entre variopinta juventud.

Nota 2 para evitar malentendidos: Ninguno de los dos seres que aparecen en la foto son cercanos a quien escribe.

Nota 3 para evitar malentendidos: La foto no la hice yo, sino un amigo.

Nota 4 para evitar malentendidos: Si alguien se siente ofendido por la publicación de la fotografía, que me lo comunique y procederé inmediatamente a retirar la misma de esta bitácora.

Aviso de última hora: El texto en rojo es una actualización sufrida debido a posibles interpretaciones de este post como una oda al canuto y sus propiedades mágicas. En ningún momento he pretendido esto, sino todo lo contrario. Avisados estáis.

Lo dijo un gallipato sobre las 02:42 Envíalo por email:
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3 comentario(s):

a las 8/8/05 13:33, Blogger Deneb dijo...

Ese instrumento de descomunales dimensiones no puede ser bueno... Acabo vivo esa noche?

Te has olvidado de la teoria de la relatividad, pues al tener dimensiones astronómicas, las partículas (en este caso, la hierba y el humo) tardan un tiempo en recorrer el cono de luz (de la felicidad) y por lo tanto el individuo que lo disfruta no mide el tiempo igual que el que lo observa. Claro que esto tambien puede deberse al colocón...

Yo llamaría la foto "la bolsa despreciada" puesto que has hecho caso omiso a este objeto en el fondo de la fotografia. Muy mal.

 
a las 8/8/05 20:06, Blogger Carmen dijo...

Mi título sería:
"El cani enjuto y su bruto canuto"

Realmente me encaaanta un buen porro, sobre todo de hachis, mejor q de ni maría ni historias tontas. Eso si, cortito, bien cargado y con el menor tabaco posible. El tabaco mata, en cambio los porros son muy sanos...os remito a la literatura, leed Yonki, de Burroughs.
:) Mil besitooos

 
a las 9/8/05 17:33, Anonymous Binche dijo...

Málaga, años 80, vi algo muy parecido a ese canuto pero como el doble de grande en un concierto de Golpes Bajos. Juro que es cierto!

Saludos ;)

 

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