Menú: papilla de tapioca
Hablemos de gustos culinarios. Van íntimamente ligados a mis aficiones, pues el no parar de llorar tenía una componente considerable de hambruna. No me gustaban las moscas y larvas de tritones. Vuelvo a recordar que yo era completamente bebé. La papilla de tapioca casera era uno de mis manjares favoritos. También lo era el zumo de naranja en biberón, pero de esto hablaré luego.
La papilla de tapioca… qué gratos recuerdos. Mi padre, trabajador incansable donde los haya y hombre entregado a sus seres más allegados, adquirió tal pericia fabricando papillas con la minipimer que a veces yo no había empezado a sollozar y ya estaba con el tazón bajo el brazo. Introducía la cuchara cual pala en el potingue y la alzaba con medio kilo de carga. No se entretenía haciendo filigranas de avioncitos y cosas por el estilo, iba al grano: yo abría la boca y en una milésima de segundo la tapioca ya estaba en mis células sintetizando proteínas. Mi sistema digestivo era una bella metáfora de la sociedad actual: cuanto mayor fuese la velocidad de consumo, con mayor presteza solicitaba nuevas materias primas. Llegué a la velocidad de una papilla cada tres horas… mi padre dejaba pasar por alto algún grumo que otro flotante en la espesura de la tapioca pues su brazo no alcanzaba la velocidad de producción de un churrero.
Relativamente pronto me aburrí de darles la monserga a mis padres de esa forma. Me sentía en la necesidad de buscar otras formas de liberar la tensión.
Entonces llegó el biberón con zumo de naranja…
| Lo dijo un gallipato sobre las 03:21 |
EnvÃalo por email: |
| 8 comentario(s) | |


8 comentario(s):
jejejejejeje los niños se hacen entender. Que feliz es la infancia cuando las necesidades básicas son comer, dormir, hacer pipi y caquitas y te hagan cuatro carantoñas ;-)
Por supuesto, el zumo sería natural, no? No ibas a dejar a tu padre sin trabajo, oye. Tenía que seguir ejercitando músculos, solo que cambió el aparato, la minipimer por el exprimidor. Seguro q ahora te agradecerá los biceps que llegó a conseguir...
¡un blog muy bonito!
yo a mis 27 tacos sigo tomando cuando puedo las papillas de cereales que vienen ya preparadas...
Una alimentación equilibrada la que usted seguía, si señor... aunque a decir verdad yo no he probado la tapioca en mi vida...
Brujilla, lo malo es que luego uno apenas se acuerda de esas cosas y lo tienes que preguntar a los demás. Por suerte yo me acuerdo de lo suficiente.
deneb, ya contaré cómo era el zumo y qué hacía con él... preguntaré la procedencia del zumo a mi engendrador macho para salir de dudas.
pistacho veloz, a mí las papillas y cosas pastosas de ese estilo me dan arcadas, arf. Prefiero cosas consistentes, como un buen filetón de ternera, aunque de vez en cuando me da la época de comer larvas y moscas. Por cierto, bienvenido y gracias por el piropillo.
porlacara, la foto que he publicado es de un pastel de tapioca o yo qué sé. Eso tiene que saber a rayos. Mira, ya sé qué prueba poner para cuando gane al Okalimotxo...
PD para todos: veo que no os animáis a votar en la encuesta del menú de la izquierda, ¿eh? ¡No pasa nada por probar! ¡Ánimo!
Pues si podrías haber sido amigo de mi niño, y enseñarle a comer papilla! Ahora ha descubierto que con la boca llena se hacen unos ruiditos muy graciosos... Y no quiero ni pensar lo que harías con el zumo de naranja...
Besitos!! ;)
PD: muy mono ese bebé que he visto por ahi, jiji
¿Papilla de tapioca? ¡Puaaaaaaffff qué mala! ¿no? de maicena, vale, de cereales, genial, de galletas está de muerte y con colacao ni te cuento pero .... ¿de tapioca? que una vez la probé y entendí porqué los pucheros de mi niño....Amos que toooo lo buena que quieras pero está para echáesela a mi Friskiss (el perrillo de mis padres que se lo come todo)
:PPPP
¡qué hambre me ha entrado XDD! Así no hay manera de hacer dieta ni ná!! ;D
Entrañable post.
Lara, Mariose, yo también querría saber por qué me gustaba tanto la papilla de tapioca, o es que fruto del hambre me sabía bien todo... ¡bienvenida a mi blog, mariose!
Publicar un comentario en la entrada
<< ámono pa'trá